Galápagos Conservancy

Un Regreso a Casa para Floreana

Un regreso a casa para Floreana
Tortuga gigante dando sus primeros pasos en la isla Floreana. ©Galápagos Conservancy

Este febrero, después de más de 180 años de ausencia, las tortugas gigantes regresaron a la isla Floreana.
Las tortugas gigantes alguna vez desempeñaron un papel central en la formación de los ecosistemas de la isla, pero han estado ausentes durante más de 180 años. Su regreso restaura una función ecológica clave y representa un paso importante dentro del esfuerzo más amplio y de largo plazo por reconstruir lo que se perdió.
Para entender por qué este momento es tan importante, es útil revisar cómo se logró recuperar el linaje de la tortuga gigante de Floreana.

Cómo se Recuperó una Especie Perdida

La tortuga gigante de Floreana fue la primera especie de tortuga de Galápagos en extinguirse. Para mediados del siglo XIX, la explotación intensiva por parte de balleneros y otros navegantes, sumada a los impactos de especies invasoras introducidas, había eliminado a la tortuga de su isla natal. Durante más de un siglo, se asumió que el linaje se había perdido para siempre.

Eso cambió en el año 2000. Mientras realizaban estudios de poblaciones de tortugas en el volcán Wolf, en la isla Isabela, el Dr. James Gibbs, actualmente con Galápagos Conservancy, junto con guardaparques de la Dirección del Parque Nacional Galápagos, identificaron tortugas con caparazones en forma de silla de montar, un rasgo inusual para la población nativa del volcán Wolf.

Las pruebas genéticas confirmaron un hallazgo crucial: estas tortugas eran híbridas que portaban ascendencia de Floreana.

Registros históricos sugieren que los balleneros trasladaban tortugas entre islas como fuente de alimento, a veces dejando animales atrás. En este caso, las tortugas desplazadas de Floreana parecen haber sobrevivido en Isabela, se cruzaron con tortugas endémicas del volcán Wolf y preservaron el linaje genético mucho después de que la especie desapareciera de su isla natal.

Este descubrimiento impulsó un esfuerzo de largo plazo por parte de Galápagos Conservancy y la Dirección del Parque Nacional Galápagos para recuperar el linaje de la tortuga de Floreana. Tortugas adultas fueron trasladadas desde el volcán Wolf en 2015 y nuevamente en 2020 para unirse a individuos que ya estaban en cautiverio. El análisis genético realizado por científicos de Galápagos Conservancy y socios institucionales permitió diseñar un programa de reproducción dirigido para maximizar la ascendencia de Floreana en la descendencia.
A través de la reproducción selectiva, los socios han producido una cohorte creciente, que ahora suma cientos de individuos, destinada a la reintroducción en Floreana.

Preparando a las Tortugas para su Regreso

Los individuos seleccionados para liberación fueron criados en condiciones controladas hasta alcanzar un tamaño y edad asociados con una alta supervivencia después de la liberación. Generalmente, las tortugas deben tener al menos entre cinco y siete años para ser lo suficientemente grandes como para resistir las presiones ambientales existentes por sí solas.
El primer grupo que regresa a Floreana supera este umbral: las 158 tortugas que fueron liberadas este febrero tienen entre 12 y 14 años.

La reintroducción también está programada para coincidir con la temporada de lluvias en Floreana, cuando la vegetación es más abundante y las fuentes de agua estacionales están disponibles. Esto garantiza que las tortugas recién liberadas tengan suficiente alimento mientras se establecen en la isla.

Esta preparación cuidadosa es importante no solo para la supervivencia de las tortugas, sino también para el rol ecológico que regresan a cumplir. Las tortugas gigantes son ingenieras de ecosistemas. A través del pastoreo, el pisoteo y la dispersión de semillas, moldean la vegetación, mantienen hábitats abiertos y sostienen procesos ecológicos que benefician a muchas otras especies.

Un regreso a casa para Floreana
El equipo de conservación de Galápagos Conservancy, junto con un guardaparques, coloca con éxito un rastreador GPS en una tortuga gigante antes de su liberación. ©Galápagos Conservancy

Reintroducir tortugas restaura esta función ecológica después de más de un siglo de ausencia. A medida que las tortugas se desplacen por la isla, se espera que favorezcan comunidades vegetales más diversas y resilientes, con beneficios en cascada para aves, insectos y otra fauna nativa. Con el tiempo, su presencia ayudará a establecer las condiciones ecológicas necesarias para futuros esfuerzos de restauración.

Monitoreo y Compromiso a Largo Plazo

Todas las tortugas liberadas están equipadas con transmisores GPS livianos, lo que permite a los científicos monitorear sus movimientos y actividad cada hora durante los próximos años. Esto permitirá a los investigadores rastrear el uso de hábitat, identificar riesgos emergentes y responder rápidamente si se necesita intervención.

Las tortugas reproductoras adultas permanecerán en cautiverio para continuar produciendo descendencia para futuras liberaciones. A medida que nuevas cohortes alcancen el tamaño y edad adecuados, serán liberadas gradualmente en diferentes áreas de Floreana, apoyando la recuperación ecológica de la isla a largo plazo.

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Vista del rastreador GPS en la tortuga. ©Galápagos Conservancy

Conservación a Través de Alianzas

El regreso de las tortugas gigantes a Floreana forma parte del Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana, liderado por el Ministerio del Ambiente y Energía a través de la Dirección del Parque Nacional Galápagos junto con la Agencia de Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos. Es coejecutado por la Fundación Jocotoco, la Fundación Charles Darwin e Island Conservation, con el apoyo de varias organizaciones aliadas, incluyendo Galápagos Conservancy, que lidera la liberación de las tortugas.

En conjunto, estos socios impulsan uno de los esfuerzos de restauración insular más ambiciosos jamás realizados en Galápagos. La reintroducción de las tortugas gigantes marca el primer paso de un plan más amplio que incluye la restauración de hábitats y, con el tiempo, la reintroducción de otras especies nativas que alguna vez desempeñaron roles críticos en Floreana.

El regreso de las tortugas a Floreana demuestra lo que la conservación sostenida y basada en evidencia puede lograr. Muestra que incluso después de más de un siglo, los procesos ecológicos perdidos pueden restaurarse mediante paciencia, ciencia y compromiso colectivo.

Un regreso a casa para Floreana
Tortugas siendo transportadas a los sitios de liberación, cuidadosamente seleccionados en un esfuerzo conjunto por Galápagos Conservancy y la Dirección del Parque Nacional Galápagos. ©Galápagos Conservancy

Sobre el Proyecto

El proyecto es liderado por el Ministerio del Ambiente y Energía a través de la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) y la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG). Es coejecutado por Fundación Jocotoco, la Fundación Charles Darwin e Island Conservation, con el apoyo de varias organizaciones aliadas, incluida Galápagos Conservancy, que lidera la liberación de tortugas. Trabajando estrechamente con la comunidad de Floreana y aliados locales e internacionales, el proyecto busca lograr la restauración ecológica total de la isla mediante la erradicación de tres especies de mamíferos invasores, la restauración de hábitats y la reintroducción de 12 especies endémicas, recuperando la funcionalidad ecológica y la resiliencia de este ecosistema insular único.

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Tortugas gigantes del linaje Floreana por primera vez en Floreana, preparándose para su liberación. ©Galápagos Conservancy

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